“Los revolucionarios cubanos, en medio de la batalla de ideas que hoy libramos y enfrascados en ardua y heroica defensa de la Patria, la Revolución y el Socialismo, un día como hoy les rendimos especial tributo a nuestros dos grandes héroes, con una firme e inquebrantable decisión: ¡seremos todos como Maceo y el Che!”

“De ese espíritu que se ve en los pueblos en los momentos de heroísmo, en la guerra: un espíritu de proletarios realmente, de ese tipo de obrero que nuestro Partido desea para nutrir sus filas, y que nuestra Revolución tanto necesita”.

“De modo que estudiar la historia y estudiarla a fondo es quizás el instrumento más extraordinario de que dispongamos para trasmitir valores, sentimientos patrióticos, sentimientos revolucionarios, sentimientos heroicos”.

“Son muchos ejemplos, incontables ejemplos, los que reflejan el valor de la conciencia política, de la educación política y de la conciencia revolucionaria. Pues cuando eso existe, hay respuesta para todo, hay solución para todo”.

“La Revolución eleva el papel del maestro, la función del maestro. Naturalmente, trata de elevar también las condiciones subjetivas del magisterio, la conciencia revolucionaria del magisterio”.

“Ninguna medida del Gobierno Revolucionario irá jamás contra los principios de la enseñanza; ninguna medida tomará jamás el Gobierno que pueda ser en perjuicio de la enseñanza o del maestro”.

“La ANAP no está integrada por pequeños burgueses, no está integrada por trabajadores intelectuales revolucionarios, aunque el nivel intelectual de los cuadros de la ANAP se ha desarrollado mucho, la ANAP está integrada por campesinos; y a lo largo de 20 años, junto a los intereses de los obreros y los intereses de todo el pueblo, ha sabido defender consecuente y lealmente los intereses de los campesinos, y ha sido la voz, la conciencia de nuestro campesinado a lo largo del proceso revolucionario”.

“La ANAP, en primer lugar, jugó un extraordinario papel político al organizar y unir a los campesinos, al educar y crear una conciencia revolucionaria en nuestros campesinos, al movilizar a los campesinos para el apoyo permanente, decidido y sin vacilación alguna a la Revolución; jugó un importante papel en el desarrollo de la alianza obrero campesina, y jugó un importante papel en las medidas de todo tipo: económicas, sociales, educacionales, culturales, sanitarias, que la Revolución llevó a nuestros campesinos.

“Los revolucionarios, por naturaleza, somos optimistas. No creemos, sin embargo, en la espontaneidad: creemos que la paz, la distensión, la coexistencia civilizada entre los Estados, debemos conquistarlas con nuestra lucha y con nuestra fuerza”.

“La paz es solo la condición primaria para poder volcar, consecuentemente, los colosales caudales de energía y recursos necesarios para que toda la humanidad, y no solo una parte de ella, pueda vivir en forma honorable, decente y decorosa.”