Lo que Fidel ha hecho y ha sido ustedes lo saben, lo contarán los pueblos, irá de voz en voz, y será como si hablaran las olas del mar, de costa a costa, de Sur a Norte, de Este a Oeste.
Me han pedido que hable de Fidel y la revolución y es extraño porque aquí, en Europa, ¿para qué queremos una revolución?
¿Sentido del momento histórico, o cambiar todo lo que debe ser cambiado, como decía Fidel? ¿No mentir jamás ni violar principios éticos?
He presentado el libro que hoy nos ocupa en una ocasión en Madrid.Presentar un libro se parece a esperar a alguien que viene de lejos y darle la bienvenida. En aquel momento, en Madrid, me correspondió sobre todo la tarea de decir a quienes nos acompañaban lo que el libro no era, quién no venía, qué no debían esperar. Porque procedo de un país en donde la falsedad y la incultura se alían para producir puntos de vista que sólo interesan a los privilegiados. “No es lo mismo”, dice Fidel en este libro, “una mentira que un reflejo condicionado. La mentira afecta al conocimiento, el reflejo condicionado afecta a la capacidad de pensar”. Procuré, en aquella ocasión, alterar el reflejo condicionado creado por los medios de divulgación masiva.