CUÁNTO puede resistir un ser humano. De qué material debe estar hecho para aguantar la piel rajada, los pies rotos, el hambre, la sed, la depauperación física más tremenda y, sin embargo, seguir el camino elegido por su conciencia. Cuánto pesan el espíritu, la tenacidad, el deber. Si alguna vez en la historia de Cuba se puso a prueba aquella moraleja de que la fe mueve montañas, o al menos las ayuda a subir, fue en aquellas semanas posteriores a la sorpresa de Alegría de Pío.