Requerido por un carro patrullero, el chofer detuvo el ómnibus frente al lugar donde hoy se levanta la heladería Coppelia. Varios agentes subieron a él y la emprendieron a golpes contra un joven pasajero; después, ensangrentado, lo llevaron consigo. Transcurrían los meses finales del año 1957.
 
Nunca supe quién era, pero por la magnitud de la golpiza pienso que lo mataron”, recuerda Mario Mencía Cobas, entonces empleado, para quien aquel abusivo acto fue el detonante que lo impulsó a sumarse a la labor de propaganda del Frente de Resistencia Cívica en La Habana.  

Requerido por un carro patrullero, el chofer detuvo el ómnibus frente al lugar donde hoy se levanta la heladería Coppelia. Varios agentes subieron a él y la emprendieron a golpes contra un joven pasajero; después, ensangrentado, lo llevaron consigo. Transcurrían los meses finales del año 1957.
 
Nunca supe quién era, pero por la magnitud de la golpiza pienso que lo mataron”, recuerda Mario Mencía Cobas, entonces empleado, para quien aquel abusivo acto fue el detonante que lo impulsó a sumarse a la labor de propaganda del Frente de Resistencia Cívica en La Habana.