Los muertos que los pongan ellos, fue la orden tajante del capitán Osmany Cienfuegos Gorriarán ante una efusión de fervor durante el encuentro reservado en una casa del distrito habanero del Vedado, en noviembre de 1975, para explicar a un grupo de periodistas el objetivo que los llevaría días después a Angola, en el cono sur africano.
En agosto de 1958 Nihad Asakalani desembarcó en La Habana con un vocabulario español compuesto de tres palabras, buenos, días, gracias, y una misión: abrir la embajada en Cuba de la República Arabe Unida, conformada por Egipto y Siria.
Y sin la menor idea de que cuatro meses después estaría envuelto en un torbellino político que lo llevaría a conocer a personas destinadas a adquirir relieve histórico de dimensión mundial.