Me impresionaron sus conocimientos enciclopédicos, su profunda comprensión de sucesos, su mente aguda, evaluaciones precisas.
Fidel siempre fue un amigo, un fiel amigo en nuestro país. A menudo llegaba de visita; en 1963 recorrió casi toda la URSS, estaba bienvenido siempre en Moscú, que le hacía ilusión. Como decía él mismo, estaba dispuesto a llegar a Rusia en cualquier momento, en verano, en invierno, con o sin nieve.
