Los grados de Comandante en el uniforme verde olivo, “el rombo con sus ramitas”, impresionaron al Raúl que creció en un solar matancero. Al trovador que escribió una nueva canción para Fidel, su símbolo de victoria y paz.
“Cuando niño viví en una ciudadela, y cada vez que pasaba un avión por el patio todos los pequeños salíamos a gritar: ¡Fidel! ¡Fidel! ¡Fidel! Ese fue mi primer contacto con él. Luego empecé a fijarme en el rombo, sus colores rojo y negro, con la estrella en el centro, los laureles y los olivos”, cuenta Raúl Torres en exclusiva a Cubadebate.