“Utilizaremos la computación no para fabricar armas de destrucción masiva y exterminar vidas sino para transmitir conocimientos a otros pueblos. Desde el punto de vista económico, el desarrollo de las inteligencias y las conciencias de nuestros compatriotas, gracias a la Revolución, nos permiten no sólo cooperar con los pueblos que más lo necesitan sin costo alguno, sino también exportar servicios especializados, incluidos los de salud, a países con más recursos que nuestra patria. En ese terreno Estados Unidos no podría competir jamás con Cuba.”
“Meditaba sobre la magnitud de nuestra cooperación no sólo en Bolivia, sino en Haití, el Caribe, varios países de Centroamérica y América del Sur, África, y hasta la lejana Oceaníaa 20 mil kilómetros de distancia. Recordaba igualmente las misiones de la Brigada Henry Reeve, en casos de graves emergencias, viajando en nuestros propios aviones, transportando personal y otros recursos. El millón de operados gratuitamente de la vista cada año en América Latina y el Caribe de que hemos hablado, no está lejos de alcanzarse. ¿Puede acaso emular Estados Unidos con Cuba?”
“En Cuba la causa número uno de muerte son los problemas cardíacos y la mayoría de los que mueren, mueren en el traslado, mueren porque no recibieron atención inmediata: en media hora, en una hora; se tardan hora y media, dos horas, y con los medicamentos pertinentes, que cuando los aplican limpian el coágulo, es altísimo el número de casos de personas que se salvan si son atendidas por un profesional experimentado y se les aplican esos medicamentos, en virtud de equipos que dicen lo que tiene, no es a juicio del médico—, considerando los pacientes que clasificaban con riesgo de morir
“¿Qué decide a fin de competir con Cuba en el área de nuestro hemisferio? Enviar un enorme barco convertido en hospital flotante que trabaja diez días en cada país. Un número de personas pueden ser ayudadas pero está muy lejos de resolver los problemas de un país; no compensa tampoco el robo de cerebros ni puede formar los especialistas que necesita para prestar verdaderos servicios médicos cualquier día de la semana y del año.
“...el retraso mental no es motivo de deshonra de nadie, y en una sociedad como la nuestra un niño con retraso mental debe ir a la escuela, prepararse y alcanzar el máximo de condiciones normales de vida. Nadie tiene culpa; los padres, tal vez, si algunos no han llegado a comprender bien, bien, que en la etapa del embarazo no se debe consumir bebidas alcohólicas, por ejemplo. Los padres pueden llegar a tener un nivel de culpa, pero el niño no tiene ninguna. Con retraso mental ligero, moderado, severo y profundo”.
“Algunos se preguntarán cómo es posible que un país pequeño con pocos recursos pueda llevar a cabo una tarea de esa magnitud en campos tan decisivos como la educación y la salud, sin los cuales no es concebible la sociedad actual.”
“Ha sido Cuba en el mundo el único país en dar un paso tan profundo, cuando se propuso investigar el número total de personas con problemas de discapacidad.”
“Nuestra Revolución puede convocar a decenas de miles de médicos y técnicos de la salud. Puede convocar de forma igualmente masiva a maestros y ciudadanos dispuestos a marchar a cualquier rincón del mundo, para cualquier noble propósito. No para usurpar derechos ni conquistar materias primas.”
“Para los pueblos y gobiernos de América Latina será una prueba de fuego. Para nuestros médicos y educadores, cualquier cosa que ocurra en el país donde desempeñan su noble y pacífico trabajo, también lo será. Ellos, ante situaciones de peligro, no abandonarán a sus pacientes y alumnos.”
“Quizás el más impactante aspecto de nuestra cooperación médica radica en la formación de [...] jóvenes bolivianos que estudian medicina en Cuba, [...] en la Escuela Latinoamericana de Medicina, en la que se han producido ya tres graduaciones con excelentes resultados [...]. No exagero si afirmo que entre los más firmes y combativos amigos de Cuba en América Latina, y por supuesto en Bolivia, están los familiares cuyos hijos estudian esa especialidad en nuestra patria.”