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Zelaya subrayó que irá hasta las últimas consecuencias
El presidente constitucional de Honduras, José Manuel Zelaya, anunció que irá hasta las últimas consecuencias para intentar revertir al golpe de estado que hoy trata de consolidarse en su país, a casi un mes de ocurrido.
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PL
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El presidente constitucional de Honduras, José Manuel Zelaya, anunció que irá hasta las últimas consecuencias para intentar revertir al golpe de estado que hoy trata de consolidarse en su país, a casi un mes de ocurrido.
Zelaya que permanece en el puesto fronterizo de Las Manos, cruzó brevemente la línea limítrofe el viernes en su intento de establecer un diálogo con los golpistas civiles y militares, y ahora mantiene una acampada en el lugar donde constantemente arriban grupos para apoyar su gestión.
Estados Unidos tiene que apretar más a los golpistas para demostrar su rechazo al golpe, dijo la víspera a medios de prensa que le acompañaron en su regreso.
Si Washington quiere hablar conmigo que mande un delegado aquí a Ocotal, ciudad situada a unos 300 kilómetros al norte de la capital nicaragüense.
El jefe de gobierno hondureño indicó que permanecerá aquí durante dos o tres días esperando a sus seguidores, que tratan de romper el cerco impuesto por militares y policías, para intentar el cruce a su país.
Vamos a instalar aquí campamentos con agua y comida, estaremos hoy en la tarde, hoy en la noche, mañana en la mañana esperando a los amigos y compatriotas que vienen, sostuvo la víspera.
El cruce en el puesto de Las Manos es difícil pues en el área hay un amplio despliegue de efectivos de la Policía y el Ejército hondureño, incluidas unidades élites como las llamadas "Cobra", especializadas en la represión.
Algunas decenas de hondureños han logrado romper el cerco establecido por los golpistas a pesar del riguroso toque de queda que rige en el departamento oriental de El Paraíso, fronterizo con Nicaragua.
Hasta ahora, la misión de Zelaya de acercarse a su país ha tenido un fuerte impacto mediático, pues la situación acapara la atención de la mayoría del mundo y algunos analistas opinan que su entrada al país puede impulsar a los sectores populares a darle el golpe de gracia a los golpistas.
Mientras se espera un desenlace, cientos de periodistas a ambos lados de la frontera siguen y transmiten informes que acrecientan las cifras de personas que rechazan la intentona golpista y alertan sobre los peligros del golpe para los movimientos populares y democráticos de América Latina y el mundo.
Zelaya que permanece en el puesto fronterizo de Las Manos, cruzó brevemente la línea limítrofe el viernes en su intento de establecer un diálogo con los golpistas civiles y militares, y ahora mantiene una acampada en el lugar donde constantemente arriban grupos para apoyar su gestión.
Estados Unidos tiene que apretar más a los golpistas para demostrar su rechazo al golpe, dijo la víspera a medios de prensa que le acompañaron en su regreso.
Si Washington quiere hablar conmigo que mande un delegado aquí a Ocotal, ciudad situada a unos 300 kilómetros al norte de la capital nicaragüense.
El jefe de gobierno hondureño indicó que permanecerá aquí durante dos o tres días esperando a sus seguidores, que tratan de romper el cerco impuesto por militares y policías, para intentar el cruce a su país.
Vamos a instalar aquí campamentos con agua y comida, estaremos hoy en la tarde, hoy en la noche, mañana en la mañana esperando a los amigos y compatriotas que vienen, sostuvo la víspera.
El cruce en el puesto de Las Manos es difícil pues en el área hay un amplio despliegue de efectivos de la Policía y el Ejército hondureño, incluidas unidades élites como las llamadas "Cobra", especializadas en la represión.
Algunas decenas de hondureños han logrado romper el cerco establecido por los golpistas a pesar del riguroso toque de queda que rige en el departamento oriental de El Paraíso, fronterizo con Nicaragua.
Hasta ahora, la misión de Zelaya de acercarse a su país ha tenido un fuerte impacto mediático, pues la situación acapara la atención de la mayoría del mundo y algunos analistas opinan que su entrada al país puede impulsar a los sectores populares a darle el golpe de gracia a los golpistas.
Mientras se espera un desenlace, cientos de periodistas a ambos lados de la frontera siguen y transmiten informes que acrecientan las cifras de personas que rechazan la intentona golpista y alertan sobre los peligros del golpe para los movimientos populares y democráticos de América Latina y el mundo.
