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Cuba-Dominicana: por la ruta de los ciclones, la solidaridad
Por la ruta recorrida hace días por los huracanes Ike y Gustav para llegar con su carga fatal a costas cubanas, un barco con nombre de mujer arribó hoy aquí con provisiones bien distintas.
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Por la ruta recorrida hace días por los huracanes Ike y Gustav para llegar con su carga fatal a costas cubanas, un barco con nombre de mujer arribó hoy aquí con provisiones bien distintas.
A bordo del Franchesca, de bandera panameña y bajo contrato de la compañía Altamar Trading International, de República Dominicana, el buque trasladó el envío solidario a nombre de ese pueblo y de su presidente, Leonel Fernández, representado por una delegación de su gobierno.
La pequeña nación antillana, sometida también al embate de los dos siniestros caballeros, tendió la mano fraterna a los cubanos con más de 600 toneladas de alimentos, materiales de construcción y otros artículos, valorados en su totalidad en medio millón de dólares.
La tripulación, de 11 hombres procedentes de Dominicana, Colombia y Venezuela, viajó durante poco más de dos días con favorables condiciones meteorológicas y un mar que en nada hacía recordar al de los agresivos bríos de ambos fenómenos atmosféricos.
Su capitán, el joven venezolano Reni Ferreira, expresó en el puerto Guillermón Moncada que sus marineros conocían el significado de la encomienda y en particular él, que viajaba por vez primera a Cuba, se sentía sumamente satisfecho por contribuir a aliviar la tragedia en la Isla. A tono con esa buena voluntad, Leonardo Oyarzábal, director de la rada santiaguera, comunicó la disposición de los portuarios de desmontar la carga sin recibir salario por ello y lo más rápido posible para ponerla donde más falta haga.
La delegación oficial dominicana estuvo integrada por los Secretarios de Estado Euclides Gutiérrez Félix, Rafael Pérez, Antonio Rojas y Flora Socías, a quienes acompañó el embajador en Cuba, Daniel Guerrero.
De una expresión de cariño hacia los cubanos calificó Gutiérrez el cargamento, que aunque lo consideró modesto, ratificó los entrañables e históricos lazos de amistad, de esos que se ponen a prueba en los momentos difíciles.
El ministro, quien encabezó la representación gubernamental dominicana, elogió el sistema cubano para enfrentar estas catástrofes y lamentó que en su país, pobre también, no se contara con un nivel de organización tan competente.
Recordó que las cadenas montañosas de República Dominicana, entre las más altas de América Latina, neutralizan la potencia de los huracanes pero hacen que los desbordamientos de los grandes ríos provoquen considerables inundaciones aguas abajo.
De vuelta por vía aérea, en un viaje breve por la cercanía, los funcionarios llevaron el agradecimiento del pueblo cubano, transmitido por las autoridades de esta provincia.
Igualmente lo harán los tripulantes del Franchesca cuando retornen a la mar, en una travesía con el buen tiempo de los gestos nobles.
A bordo del Franchesca, de bandera panameña y bajo contrato de la compañía Altamar Trading International, de República Dominicana, el buque trasladó el envío solidario a nombre de ese pueblo y de su presidente, Leonel Fernández, representado por una delegación de su gobierno.
La pequeña nación antillana, sometida también al embate de los dos siniestros caballeros, tendió la mano fraterna a los cubanos con más de 600 toneladas de alimentos, materiales de construcción y otros artículos, valorados en su totalidad en medio millón de dólares.
La tripulación, de 11 hombres procedentes de Dominicana, Colombia y Venezuela, viajó durante poco más de dos días con favorables condiciones meteorológicas y un mar que en nada hacía recordar al de los agresivos bríos de ambos fenómenos atmosféricos.
Su capitán, el joven venezolano Reni Ferreira, expresó en el puerto Guillermón Moncada que sus marineros conocían el significado de la encomienda y en particular él, que viajaba por vez primera a Cuba, se sentía sumamente satisfecho por contribuir a aliviar la tragedia en la Isla. A tono con esa buena voluntad, Leonardo Oyarzábal, director de la rada santiaguera, comunicó la disposición de los portuarios de desmontar la carga sin recibir salario por ello y lo más rápido posible para ponerla donde más falta haga.
La delegación oficial dominicana estuvo integrada por los Secretarios de Estado Euclides Gutiérrez Félix, Rafael Pérez, Antonio Rojas y Flora Socías, a quienes acompañó el embajador en Cuba, Daniel Guerrero.
De una expresión de cariño hacia los cubanos calificó Gutiérrez el cargamento, que aunque lo consideró modesto, ratificó los entrañables e históricos lazos de amistad, de esos que se ponen a prueba en los momentos difíciles.
El ministro, quien encabezó la representación gubernamental dominicana, elogió el sistema cubano para enfrentar estas catástrofes y lamentó que en su país, pobre también, no se contara con un nivel de organización tan competente.
Recordó que las cadenas montañosas de República Dominicana, entre las más altas de América Latina, neutralizan la potencia de los huracanes pero hacen que los desbordamientos de los grandes ríos provoquen considerables inundaciones aguas abajo.
De vuelta por vía aérea, en un viaje breve por la cercanía, los funcionarios llevaron el agradecimiento del pueblo cubano, transmitido por las autoridades de esta provincia.
Igualmente lo harán los tripulantes del Franchesca cuando retornen a la mar, en una travesía con el buen tiempo de los gestos nobles.