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Lector voraz como José Martí, Fidel Castro pudo haber escrito de sí palabras con que el primero se autocaracterizó: “Napoleón nació sobre una alfombra donde estaba la guerra de Europa. // Yo debí nacer sobre una pila de libros”.
Hay seres humanos que llegan a la vida para marcar. Unos son íconos, símbolos, ejemplos a seguir. Pero, cuando se trata de grandeza, hay hombres que marcan la historia: ese es Fidel Castro. Y es muy difícil hablar de él. Hay un sinfín de cualidades que le pertenecen; fue de todo cuando tuvo que serlo: guerrillero, campesino, obrero, Martí en una época diferente; fue entrega y abnegación, Patria, líder, PUEBLO. Decir que hay palabras suficientes para él es absurdo.
"Traigo en el corazón las doctrinas del Maestro", Fidel Castro.
José Martí siempre ha estado en Fidel Castro. Encontrar coincidencias en su pensamiento y acción es sin dudas un ejercicio enriquecedor y una fuente inigualable de valores humanos. Entregar su vida por los proyectos revolucionarios fue un rasgo común de estos grandes hombres.
Estimados delegados e invitados que nos honran y estimulan con su participación:
En esta decimoquinta edición del congreso Pedagogía, como maestra revolucionaria que soy, permítanme, para Fidel, el primer pensamiento y la primera palabra.
El propio Fidel le recuerda al vecino del Norte que el proceso de 1959 nació sin permiso de Washington, y que «si los yankis intentan destruir la Revolución Cubana por la fuerza, ¡no encontrarán aquí su Guatemala, sino que encontrarán aquí su Waterloo!».
Releer a Fidel es, de alguna manera, releer también el presente; es comprender la genialidad de su pensamiento y obra en sucesos trascendentales del magisterio cubano. Es imaginarlo, otra vez, pendiente ante cada nuevo reto
Fidel no necesita de nuestra idealización, él se idealizó por sus propios méritos, y va a pasar a la historia como uno de los tantos libertadores que son eternos en la historia de la humanidad, afirmó el intelectual brasileño Frei Betto al intervenir ante los asistentes al Congreso Internacional Pedagogía 2017, que se desarrolla en el Palacio de Convenciones.
Entre los días 22 al 31 de enero de 1962 —en Punta del Este, Uruguay—, había sesionado la VIII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores que fuera convocada por el Consejo Permanente de la OEA con el vil propósito de promover nuevas sanciones económicas y políticas contra el Gobierno Revolucionario cubano.
El andar ligero y el porte erguido disimulan muy bien los 90 años vividos por Gilberto Rodríguez Pérez. La memoria prodigiosa le permite recordar con fiel exactitud pasajes de su vida nonagenaria. Lo mismo te cuenta las correrías infantiles por los campos de Birán, en la provincia de Holguín, que el número completo del billete de lotería que vendió con más suerte.
¿Birán?
En esta Habana, casi insólitamente invernal, de vientos arremolinados y nubosos, doy las gracias por estar frente a una multitud de maestros, porque el magisterio y la medicina son los quehaceres más hermosos y nobles de la Tierra. Martí dijo que los niños son la esperanza del mundo y habló de los maestros ambulantes, esos que van y vienen de todas partes para enseñar, para iluminar, para abrir los caminos.
“Más fácil me será dejar de respirar que dejar de ser fiel a su confianza”, escribió Camilo a Fidel el 23 de abril de 1958 cuando recibió el ascenso a Comandante.
Esa fe en el líder de la Revolución cubana había nacido en él desde antes de conocerlo personalmente. Lo demuestran sus valoraciones en dos cartas escritas por Camilo desde los Estados Unidos, adonde había viajado en busca de mejores oportunidades económicas:
La última semana del mes de enero tiene un especial significado para los cubanos y, por supuesto, para los hombres y mujeres progresistas de todo el mundo. El día 25, este año, se cumplió el segundo mes del fallecimiento de Fidel Castro (¿quién podría olvidar el 25 noviembre de 2016?) El 28 de enero, día del natalicio de José Martí, los cubanos rinden especial culto a su legado.