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La fotografía que encabeza esta nota, tomada por el lente de Tirso Martínez cuando el Comandante en Jefe Fidel Castro se lanza a tierra desde un tanque T-34 durante los combates de Playa Girón, en 1961, le ha dado la vuelta al mundo.
El derrotero de los 90 se abría con su carga de signo ambivalente. El derrumbe del campo socialista y la enorme pérdida que representó para Cuba en lo económico y social, unido a la deslegitimación política e ideológica que para amplios sectores sociales trajo la crisis del paradigma socialista, configuraba un escenario poco alentador para la nación caribeña, en el que la sensación de desamparo se alojaba en los espíritus menos optimistas.
Se presentará el libro "Raúl Castro y Nuestra América". 86 discursos, intervenciones y declaraciones este viernes 8 de septiembre, a las 6:00 p.m. en la Plaza San Francisco, de La Habana Vieja.
Los cubanos y cubanas siempre vimos a Fidel ocupar la primera línea de combate para enfrentar los peligros que acecharon a la Patria. Pero en tiempos de ciclón, fue muy común ver al jefe dirigiéndolo todo desde el Centro de Pronósticos de Instituto de Meteorología, en La Habana, en el Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil o en el propio lugar de los hechos, allí frente a vientos y mareas siempre estuvo él con su traje verde olivo.
Fue al final de la noche del 7 de septiembre de 1960 cuando desde el cuartel de las Milicias de La Sierrita, en las estribaciones del macizo montañoso del Escambray, avisaron al mando militar de Cienfuegos que habían sido vistos hombres armados subiendo para alzarse contra la Revolución.
Un colaborador de la Seguridad del Estado que los acompañaba, y se rezagó ex profeso, denunció lo que ocurría. Quiso la casualidad que ese día el Comandante en Jefe Fidel Castro se encontraba en Cienfuegos y decidió dirigir esa captura.
8 de septiembre de 1960. Fidel clausura el Congreso de la Federación Nacional de Obreros del Calzado, Tenerías y sus anexos, en el teatro de la Central de Trabajadores de Cuba, en La Habana.
Explica las dificultades existentes en esta área de producción nacional y los planes que se trazan para impulsarla.
“ Nosotros nunca hemos afirmado, ni lo podemos afirmar, porque sería además una falsedad, una falta de honradez decir que hemos hecho las cosas a la perfección. En realidad, no es así”.
Fidel ha empujado el mundo hacia donde él cree que debe ir, ha dicho el cineasta Sidney Pollack, y las realizaciones de los Joven Club de Computación y Electrónica en estos 30 años son una confirmación de esta idea.
“La sociedad que no se prepara para el uso de la computación está liquidada”, diría Fidel, aquel 8 de septiembre de 1987, cuando junto a la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), creó el programa de los Joven Club de Computación y Electrónica.
11 de septiembre de 1960. Fidel pronuncia un discurso en la inauguración de la cooperativa Manuel Sanguily, la primera creada en la provincia de Camagüey.
“En el próximo año se construirán más de 100 pueblos iguales que este; por eso nosotros les podemos decir una cosa a las familias que están aquí reunidas: con estas casas que ustedes ven aquí, están viendo la realidad que les parecía un sueño a las familias que van a vivir aquí. Nosotros lo dijimos bien claro, que la Revolución estaría en marcha mientras quedara una injusticia por reparar.
Había puesto a prueba todas las fuerzas del pueblo cubano y no podía ser ignorado. Almeida, el Comandante de la Revolución, el hombre vivaz, sensible, lo sabía, y no dudó en empeñarse en revelarlos. Tenía que quedar para los protagonistas como espejo, y para los que vinieron detrás como ejemplo de lo que puede lograrse cuando pueblo y líderes se unen.
Allí, ante él, estaba Flora: el ciclón terrible que pasaría a la historia de Cuba. Y allí estaba también la oportunidad de contar, en un viaje en el tiempo, la incertidumbre y la grandeza de esos días.
14 de septiembre de 1959. Fidel resume el acto que se celebra en el antiguo campamento de Columbia para realizar la apertura del curso escolar y para convertir dicha fortaleza militar en Ciudad Escolar Libertad.
Manifiesta la seguridad que tuvo siempre en el triunfo revolucionario.
“Hacía falta luchar mucho, hacía falta ganar muchas batallas, pero nosotros sabíamos que las ganaríamos porque teníamos la razón, porque estábamos defendiendo una causa justa”.
Y es que un pueblo heroico, un pueblo que lucha por su independencia y su libertad, un pueblo valiente y digno es invencible.
Todos estos días ante la amenaza del ciclón los cubanos tuvieron muy presente a su Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, quien durante muchos años trasmitió confianza y seguridad ante las peores circunstancias, siempre con el espíritu de vencer y alcanzar la victoria.