Tras el histórico viaje de Fidel a Vietnam en 1973, la periodista Magali García Moré, fue reconstruyendo el recorrido del Comandante en Jefe y publicó en el periódico Granma una serie de trabajos que, del 12 al 15 de septiembre, reproducimos en Cubadebate y el Sitio Fidel Soldado de las Ideas.    
Tras el histórico viaje de Fidel a Vietnam en 1973, la periodista Magali García Moré, fue reconstruyendo el recorrido del Comandante en Jefe y publicó en el periódico Granma una serie de trabajos que, del 12 al 15 de septiembre, reproducimos en Cubadebate.     
Fue una conversación cálida y llena de argumentos, en la íntima sobriedad de una salita del Palacio de la Revolución, por donde tantas veces caminaron Fidel y Raúl. Patricia Villegas se trajo el morral lleno de preguntas para el Presidente cubano; las más cercanas y también las cuestionadoras.
Los testimonios que aparecen a continuación corresponden a entrevistas realizadas por el autor a los combatientes Eduardo Ruiz Samé, Evelio Laferté Pérez y Juana Peña Peña.1 A veces uno habla de situaciones difíciles de expresar, incapaz de poder describirlas con palabras, aunque quienes las vivimos no podremos olvidarlas nunca.
Hay grandes acontecimientos –grandes por su significado, grandes por su energía generadora– que solo se nos muestran en su cabal dimensión histórica cuando podemos considerarlos, retrospectivamente en función de los hechos que de ellos derivaron.
Un día como hoy, 21 de septiembre de 1953, el joven abogado Fidel Castro Ruz se convirtió de acusado en el más contundente acusador frente al Tribunal que lo juzgaba a él y a sus compañeros por los asaltos a los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo M.N. De hecho, convirtió el revés en victoria.  
Pocos hay en el orbe que no conozcan a Nelson Mandela. El líder sudafricano, primer presidente negro de su país y Premio Nobel de la Paz, es el símbolo fehaciente de que el amor puede vencer al odio, en especial a ese que surge de diferenciar a los humanos en categorías que nada importan.  
En 1960, dirigentes de varias potencias se pusieron de acuerdo para asistir al XIV período de sesiones de la Asamblea General. Eisenhower, Macmillan y Jruschov abrían la lista, en la que también figuraban grandes personalidades del Tercer Mundo: Jawaharlal Nehru, Gamal Abdel Nasser, Kwame N’Krumah y Sekou Touré. Con particular expectación se aguardaba en Nueva York al entonces Primer Ministro, Fidel Castro.
Muchas veces he escuchado historias sobre héroes en carne de hombres. A su paso se levantan los oprimidos y el yugo sabe que su hora está cerca. No temen a la muerte, pues saben que no es el fin cuando se ha vivido bien la obra de la vida.   No nacen a menudo, pueden pasar decenios sin que uno de estos seres venga a salvarnos, pero a veces, por azar de la vida, se reúnen dos en un mismo sitio; la multitud los ve pasar y sonríen por su dicha.  
El ejemplo de Fidel, de Raúl, de Cuba, se mantiene vivo en las Naciones Unidas. La verdad de la Isla continúa resonando en los salones multilaterales de Nueva York.
(Conferencia impartida el 22 de septiembre del 2018 en Toluca, en ocasión del XXIII Encuentro Nacional de Solidaridad con Cuba)   El dilema de Cuba siempre ha sido, incluso desde antes de concretarse nuestra nacionalidad, la independencia o la anexión a los Estados Unidos de América. Ese dilema fue resuelto definitivamente por nuestro pueblo el primero de enero de 1959, con el triunfo de la Revolución liderada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. En el bregar del pueblo cubano por la independencia, José Martí y Fidel Castro desempeñan un papel cimero.  
El 26 de septiembre de 1960, Fidel Castro pronunció el primer discurso de un líder revolucionario cubano en la Asamblea General de la ONU, intervención que mantiene plena vigencia por las denuncias y principios fijados.