«Hoy volverás a venir, en tu siembra Comandante…», entonó el cantautor venezolano Alí Alejandro Primera como inicio de sus décimas y, en la sala José Félix Ribas del teatro Teresa Carreño, todo se tornó emoción, a la vista no solo de los artistas de una y otra patria allí presentes, sino también del hombre incansable que desde una pantalla parecía, a puro verbo, salirse a decirnos qué hay que hacer o a preguntarnos, como a Camilo, si vamos bien. Ese es Fidel.  
Con la convicción de continuar el legado del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, cientos de trabajadores de diferentes sectores de la economía y los servicios se reunieron en la mañana de este domingo 25 de noviembre en la valla dedicada a su memoria en Santa Clara, para honrar al guía de la Revolución Cubana en el segundo aniversario de su desaparición física.  
El fotógrafo y documentalista Roberto Chile tuvo el privilegio de acompañar a Fidel en sus recorridos por Cuba y el mundo durante casi tres décadas. De tantos años de trabajo, guarda un amplio testimonio gráfico del alcance y la dimensión de uno de los hombres más grandiosos de nuestra Patria, en los momentos más decisivos que ha vivido la Revolución cubana.  
El histórico Cuartel Moncada acogió en la madrugada de este domingo a miles de jóvenes santiagueros que esperaron en una velada cultural el segundo aniversario del fallecimiento del invicto líder de la Revolución cubana, Fidel Castro.   Con el apoyo de las autoridades políticas y gubernamentales, la iniciativa juvenil dispuso de medios para llevar a escena a cantantes, declamadores, bailarines y oradores procedentes de las diferentes enseñanzas educacionales.  
Conscientes de que han escrito otra página imborrable en la tradición internacionalista de los cubanos, otro grupo de médicos regresó a la patria en las primeras horas de este domingo, en el quinto vuelo proveniente de Sao Paolo, Brasil.   Este colectivo integrado por 203 galenos fue recibido en el aeropuerto internacional José Martí por Salvador Valdés Mesa, miembro del Buró Político del Partido y primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y José Ángel Portal Miranda, integrante del Comité Central del Partido y Ministro de Salud Pública.  
Soy de la generación que creció bajo la magia indescriptible de las luces y el audio que repetía hasta el infinito su voz, la que se sorprendía ante el silencio casi sepulcral de los millones de personas que escuchaban sus discursos de pie, sin titubear, sin abandonar su lugar; a la que padres y vecinos llamaban la atención con mirada severa por hacer un ruido innecesario pues el “Jefe” estaba hablando; la del niño que miraba a veces sin comprender pero comprendiendo, como los ojos vigilantes del pueblo, de su pueblo, velaban para descubrir y neutralizar a cualquier enemigo infiltrado en la
Mensaje enviado al programa Enlace Cuba de Cubavisión Internacional. Traducción: Esther Pérez.   Al cumplirse dos años después de la ausencia física de nuestro Comandante y mi amigo Fidel Castro, su ejemplo de vida y su pensamiento son cada vez más actuales e iluminan nuestro futuro.  
A la misma universidad donde se hizo revolucionario volvió Fidel este sábado, y allí estuvo con los jóvenes en quienes siempre creyó. En ellos, dos años después, que de pronto serán décadas, siglos..., continúa naciendo...multiplicándose.
Mucho tiempo atrás había pensado en su propia muerte. Acaso por analítico empedernido que era o porque tantos años andando al filo de la vida le habían hecho sopesarlo todo premeditadamente.  
Podría ser esta una página para hablar del Fidel que yo conocí, del que me enseñaron a respetar mis padres, del que aprendí a admirar en la escuela a través de los libros de Historia, del que habló como un abuelo sabio a los pioneros en su Congreso; del que confesó públicamente su amor por los holguineros, firme como un gigante encima de la tribuna, bajo un aguacero torrencial. Podrían ser estas líneas sobre mí y el Fidel que he visto a través de mis ojos, pero no lo serán.  
Escribir sobre él a dos años de su partida física vuelve a provocar el mismo dolor de aquella noche de noviembre.   Pero Fidel no merece que se le recuerde con llanto. Tampoco desde la historia, porque Fidel representa la historia continua de un pueblo.   A Fidel hay que evocarlo haciendo, construyendo, revolucionando, como él enseñó con su ejemplo.   Cuando aquella noche el presidente nicaragüense Daniel Ortega preguntó en la Plaza de la Revolución de La Habana "¿dónde está Fidel?", un grupo gigantesco de cubanas y cubanos respondió: ¡Aquí!
El 13 de diciembre de 1994, La Habana fue testigo del primer encuentro entre Fidel Castro y Hugo Chávez. Este día no solo quedó subrayado en la historia como el inicio de importantes nexos entre dos naciones con afinidades geográficas y políticas, sino que marcó el primer paso de una inquebrantable amistad, una amistad redimensionada por los sueños en conjunto de dos líderes eternos, sin duda de los más influyentes de América Latina y del mundo.