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Ya en Santiago, me puse a las órdenes de Frank otra vez y comenzamos a trabajar rápidamente. Yo no tenía mucha idea de lo que iba a ocurrir, sabía de un desembarco, pero más nada. Ya Fidel había dicho: «En el 56 seremos libres o seremos mártires».
Cubadebate reproduce fragmentos del libro Creo en Fidel de Martha Eugenia López Villeda.
En el año 1955 conozco en México, en la capital, al grupo de compañeros del Movimiento 26 de Julio (M-26-7) que encabezaba Fidel Castro. Estaban allí, exiliados, ante la férrea persecución de la sangrienta tiranía y el peligro para sus vidas. Raúl llegó el 24 de junio, y su hermano Fidel el 7 de julio de ese año.
Entre los últimos días de noviembre y los primeros de diciembre de 1956 tuvo lugar una de las hazañas más admirables de las luchas revolucionarias en Cuba.
Entrega, desprendimiento y profesionalidad son algunos de los adjetivos con que los guatemaltecos más humildes resumen hoy la labor de la Brigada Médica Cubana (BMC) y sus 20 años de presencia ininterrumpida en este país.
Y aunque los primeros galenos llegaron en el mes de noviembre en respuesta al llamado de Guatemala tras el paso del huracán Mitch, la proximidad del Día de la Medicina Latinoamericana cerró con broche de oro una jornada de homenajes por parte de grupos de la solidaridad, partidos amigos y la embajada cubana aquí.
Frederich Cepeda es sincero. No estuvo tantas veces cerca del líder de la Revolución cubana como en otras épocas lo hicieron otros peloteros, pero sus vivencias tienen una huella de eternidad, pues logró vencer el nerviosismo inicial que siempre provocaba Fidel y recibió el consejo, el detalle y el aliento más necesario cada vez que se encontraron o conversaron entre el 2002 y 2010.
Los profesionales de la Salud en Cuba, quienes diariamente con su desempeño logran mejorar los indicadores sanitarios de la nación y de otros países hermanos, celebraron el Día de la Medicina Latinoamericana y ratificaron el compromiso de mantener el legado del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
Casi 58 años después, Fidel repitió la ruta de la Caravana de la Libertad. Sus cenizas viajaron más de mil kilómetros en cinco días, pero esa vez de La Habana a Santiago. La caravana recorrió casi toda Cuba para darle la oportunidad a su gente de rendir un último homenaje al líder de la Revolución cubana. Sus primeros y últimos instantes fueron, de muchos modos, los más impactantes.
30 de noviembre de 2016, 7:00 am:
El 5 de diciembre de 1956 –tres días después del desembarco– los expedicionarios del Granma, encabezados por Fidel Castro, tuvieron su bautizo de fuego en el lugar conocido como Alegría de Pío, una colonia cañera de la entonces compañía New Niquero, otrora provincia de Oriente.
Expresión de que la entrega de la pequeña urna de cedro con la inscripción FIDEL, que al corazón de la roca monumento realizara el General de Ejército Raúl Castro Ruz, constituyó la entrada del invicto Comandante en Jefe a la eternidad, más de 350 mil santiagueros acudieron dos años después para reafirmar su presencia.
“Ojalá que un día se inunde Brasil del médico de la familia”, así dejó escrito el Comandante en Jefe Fidel Castro en el libro de visitas del módulo de atención de salud Jesús Montané, que inaugurara en 1999 en Niterói, estado de Río de Janeiro, en el contexto de las actividades que desarrolló en el gigante sudamericano a propósito de la I Cumbre América Latina y El Caribe-Unión Europea.
Para Alina López Ochoa, periodista del telecentro Tele Pinar, de la provincia más occidental, Fidel Castro es Cuba, es pueblo, “es el ser humano en el que la gente confió plena y absolutamente, la coraza protectora, el novio de todas las niñas, como dijo la poetisa Carilda Oliver”.
A propósito del segundo aniversario de su partida física, aseguró que fue el Comandante de la esperanza y la dignidad, la “convicción de que podías andar porque él andaba”.
Cuba y los deportistas de la Isla recuerdan al Atleta Mayor, Fidel Castro, padre del movimiento deportivo en la Revolución a partir del 1 de enero de 1959.