Biblioteca
Hoy, en 2019, los medios de comunicación son más poderosos. Los recursos para pagar mercenarios al servicio de la mentira contra Cuba son cuantiosos. Pero el propósito de Estados Unidos es el mismo de 1959: destruir la Revolución.
Estaba en la Sierra Maestra. Como Comandante en Jefe del Ejército Rebelde dirigía las operaciones finales contra la dictadura de Fulgencio Batista. El 7 de diciembre de 1958 llegó a su Comandancia un valioso alijo de armas procedente de la solidaria Venezuela. Lo había enviado el contralmirante Wolfang Larrazábal, el mismo militar que un año atrás había tenido bajo su mando a los navíos que precipitaron la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez.
La Operación Verdad fue una de las primeras misiones del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, luego del Triunfo de la Revolución Cubana.
Hoy se cumplen 60 años de la primera visita de Fidel Castro Ruz a Venezuela, el 23 de enero de 1959. En conmemoración a este histórico viaje, el primero al exterior después del Triunfo de la Revolución, Cubadebate y el Sitio Fidel Soldado de las Ideas comparten fragmentos de los discursos pronunciados, imágenes y video de su estancia en Caracas.
El coronel (r) Eduardo Yasells Ferrer cuenta a las nuevas generaciones una vida en la que el Periodismo ha desempeñado un papel vital.
Su participación desde el 10 de abril de 1959 en la fundación de lo que es hoy la revista Verde Olivo, le dejó no solo el recuerdo presente de su primera experiencia en la profesión, sino la fortuna de haber trabajado muy cerca del Guerrillero Heroico.
Los gobiernos de Truman y Eisenhower contaban con la máquina de la muerte de la CIA durante la década de 1950, apelaban a la inquisición anticomunista del macartismo frente al crecimiento mundial de la revolución socialista de Rusia. Los imperialistas se autodefinían como los paladines de la libertad y de la democracia en el continente, pero los inmorales como siempre apoyaban a las horrendas dictaduras militares en favor de sus intereses.
La capitalina Biblioteca Nacional acogió hoy la inauguración de la exposición Fidel en Caracas: 60 años, dedicada a conmemorar la histórica visita del líder de la Revolución cubana a la capital de Venezuela.
A pocos días del triunfo revolucionario en la nación caribeña, Fidel arribó el 23 de enero de 1959 a suelo venezolano, en medio de las celebraciones por el primer aniversario del derrocamiento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.
«¡Yo pienso cuando me alegro/ Como un escolar sencillo/ En el canario amarillo/ Que tiene el ojo tan negro!», relee una y otra vez desde su silla de ruedas la pequeña Danais Labaceno Martínez, porque dice que piensa como Martí, y quiere declamar los versos en la inauguración de su nueva escuela.
Desde hace 66 años, una de las últimas noches de enero ha transcurrido en Cuba bajo la luz de las antorchas.
La marea de jóvenes, con teas y banderitas, toma la ciudad, avanza desde la colina universitaria hasta la Fragua Martiana, próxima al malecón habanero. Se celebra en las calles una fecha que todo cubano conoce: el nacimiento de José Martí.
El 28 de enero de 1853 el más universal de todos los cubanos nació «en una casita modesta de la calle de Paula, por donde la muralla se asomaba al puerto», como la describe el escritor Jorge Mañach.
Fidel Castro en sus palabras siempre enalteció los ideales y sabiduría del Apóstol como gran pensador y guía ideológico de la Revolución cubana...
Para continuar con la tradición que iniciara la medianoche del 27 de enero de 1953, en el advenimiento del centenario del natalicio de José Martí, la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) volvió a descender con sus antorchas este lunes por la escalinata del Alma Mater, para honrar al más universal de los cubanos en el aniversario 166 de su nacimiento.
Hace 20 años nos reunimos en Casa de las Américas algunos intelectuales latinoamericanos, para conmemorar y homenajear las cuatro décadas del triunfo de la Revolución Cubana. Yo acababa de leer El cuento de la isla desconocida, de José Saramago, en una edición especial de Alfaguara cuya recaudación estaría destinada a los damnificados por el huracán Mitch en Centroamérica –a donde también irían las brigadas médicas cubanas, para revitalizar el internacionalismo que el derrumbe del llamado socialismo en Europa del Este había descartado– y escribí una parábola del cuento.