Las enseñanzas de Fidel, de hombre de pensamiento y acción, incluso desde antes de 1959, quedaron marcadas en la memoria histórica de Camagüey con pasajes que se remontan a 1947, fecha en la cual se enroló como soldado de la expedición de Cayo Confites para tratar de derrocar la dictadura de Leonidas Trujillo en República Dominicana.
 

El mensaje a Lavín desde Morón corrió hasta Punta Alegre: Fidel está en la Isla de Turiguanó y quiere verlo. Sudado, lleno de tizne por estar apagando cañaverales incendiados por aviones procedentes de Estados Unidos, llegó allí el joven dirigente.
 
Estaba sofocado, con el asma en su punto y un apetito que devoraba lo que le pusieran delante. José Antonio Lavín Silva, con veintiún años, asumió la jefatura del Partido en esa región de la entonces provincia de Camagüey.
 

Tener frente a frente a Fidel aquella tarde del 10 diciembre de 1981 fue un momento inolvidable en la vida de la enfermera Aleida Corral Álvarez. Lo había visto la noche anterior en el teatro Alkázar, en la clausura del V Congreso del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud, pero tan cerca en su querido hospital pediátrico Eduardo Agramonte Piña, no era lo mismo para ella.
 

Los camagüeyanos de la década del cincuenta del pasado siglo tuvieron una vivencia única: ver a los combatientes del Ejército Rebelde –hombres y mujeres— descender de la Sierra al llano en los días iniciales de enero de 1959.
 
Con Fidel al frente tomaron Santiago de Cuba el Primero de Enero, y el Líder de la Revolución se dirigió al pueblo, desde el balcón del antiguo ayuntamiento, en demostración de que esta vez los mambises sí alcanzaron la plena independencia.
 

Tener frente a frente a Fidel aquella tarde del 10 diciembre de 1981 fue un momento inolvidable en la vida de la enfermera Aleida Corral Álvarez. Lo vio la noche anterior en el teatro Alkázar, en la clausura del V Congreso del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud, pero tan cerca en su querido hospital pediátrico Eduardo Agramonte Piña, no era lo mismo para ella.
 

De la presencia de Fidel en Camagüey. Un homenaje en fotos a su memoria en ocasión del cumpleaños 92 este 13 de agosto.
 
La primera imagen corresponde a la visita a la planta de zeolita en el municipio de Najasa. Le sigue la foto de mi autoría: Imposible de olvidar la despedida en Camagüey en su marcha hacia Santa Ifigenia, tomada de un ángulo de la plaza de La Libertad, donde habló el 4 de enero de 1959.
 

Ana María Sánchez Almanza es una mujer especial. La conocí en la década de los '70 del pasado siglo cuando asumía la responsabilidad de jefa de pastos y forrajes de la Empresa Ganadera Rectángulo de Guáimaro, época en que se producía heno y ensilaje al por mayor para la alimentación de la masa vacuna.
 
Siempre la he admirado. Es una persona sincera, que desborda franqueza y antes de callar prefiere decir, sin tapujos, lo que siente.
 

El helicóptero de la Guardia Nacional Bolivariana despegó del aeropuerto de Higuerote, ubicado en la ciudad de Sabana de Oro en el estado de Miranda, a 120 kilómetros de Caracas.
 
En la nave viajaban, además de la tripulación, cuatro trabajadores de la salud de Cuba –dos médicos y dos enfermeros—con la misión de socorrer a familias incomunicadas por las inundaciones, ocurridas entre noviembre y diciembre de 2010.
 

Hoy, 10 de diciembre, es una fecha de recuerdos para los trabajadores del hospital pediátrico Eduardo Agramonte Piña. Hace exactamente 35 años el Comandante en Jefe Fidel Castro visitaba esa institución para comprobar, sobre el terreno, la marcha de las obras en ejecución de la sala de terapia intensiva que nacería para atender con excelencia a niños en extrema gravedad.

Testimonio de uno de aquellos jóvenes que respondió al llamado de Fidel de formarse como contadores agrícolas y que un día, como hoy 10 de noviembre, hace 55 años, se graduó en esa especialidad de las ciencias económicas.