El 15 de abril de 1959, Fidel Castro inició un viaje a Estados Unidos que se prolongó hasta el 28 de abril. En esta ocasión, viajó como un ciudadano privado en respuesta a una invitación de la American Society of Newspaper Editors (Sociedad de Editores de Periódicos). Este viaje fue detalladamente documentado en el libro “Fidel por el Mundo” escrito por Luis Báez, quien fue uno de los periodistas que acompañaron al Comandante durante su recorrido por Estados Unidos, Canadá y posteriormente por América del Sur.
 

Es un viaje diferente. En otros tiempos los presidentes cubanos, de acuerdo a una infortunada tradición criolla, se trasladaban al poderoso país vecino a recibir las bendiciones de Washington. Ahora, con Fidel, se rompe el lastimoso molde de subordinación política. Nunca un gobernante, en viaje por Estados Unidos, ha sido tan cabal representante de su pueblo como  el héroe de la Sierra Maestra.

Durante su estancia en Nueva York en abril de 1959, Fidel recibe una invitación del presidente argentino Arturo Frondizi para participar en Buenos Aires, en la Conferencia de los 21, iniciativa del mandatario brasileño Juscelino Kubistchek, donde se abordarán los problemas económicos de la región.