El 15 de mayo de 1955 la historia de Cuba se enfocó en un nuevo camino. Ese día, Fidel Castro Ruz y los demás asaltantes a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, fueron liberados del Presidio Modelo, en la otrora Isla de Pinos.
 
El indulto de estos jóvenes no fue un acto de casualidad ni un gesto de «gentileza» del tirano Fulgencio Batista en época de elecciones. Fue el resultado del impulso de un movimiento que se fortaleció en todo el país.
 

La historia es un incesante volver a empezar, decía el ateniense Tucídides (460-395 a.C.), y esa idea seduce a repasar los hechos que vinculan a la familia Montané Oropesa con la Revolución, a propósito de celebrarse hoy el Día Internacional de la Familia y el aniversario 65 de la salida de los moncadistas del Presidio Modelo.
 

«Nos sentimos muy contentos porque Fidel nos manifestó que había recibido el cuadro con mucho amor y cariño. Esto nos convence que algún día seremos artistas como Kcho y haremos dibujos que les gusten a todos los niños de Cuba», dijeron los niños Javier Pérez Oviedo y Juan Carlos Pavón, dos de los autores del óleo que adorna el lobby del hospital Héroes del Baire en esta ciudad.