Las conversaciones sobre los días de la semana son recurrentes entre los cubanos, que si no me gustan los lunes, que si el viernes es mi día favorito, que si los domingos son aburridos. Siempre que eso sucede digo que mi día favorito es el sábado. En mi mente y en mis sentidos, el sábado representa los olores y los sonidos, de lo que epidérmicamente asumo como nuestra cubanía.
Faltaban dos días para que Fidel concluyera su primera visita a China cuando, sobrepasada por las emociones, escribí que para un periodista resulta muchas veces difícil describir en toda su dimensión el hecho que reporta, porque hay algunos que trascienden los estrechos límites geográficos en que se desarrollan o aquellos aun más efímeros del tiempo. Y este recorrido de nuestro Comandante en Jefe por China es de esos.