Un pensador aseguró una vez que entre las condiciones para establecer una sólida amistad había que tener “grandes contrastes de carácter y grandes armonías de corazón”. Pensaba él, quizás, en la amistad como complemento y entonces no le faltaría razón.
 
Pero la amistad es un sentimiento superior donde se mezclan, en extraña amalgama, amor, comprensión, lealtad, solidaridad, sinceridad, compromiso… Si es sólida y recíproca, sobrevive al paso del tiempo y las coyunturas. No es exclusiva de las personas, también florece entre los pueblos.