En noviembre de 1961, la administración norteamericana engendró un nuevo proyecto denominado Operación Mangosta, cuya ejecución se extendería durante 1962. Este incluyó todas las formas posibles de agresión: bloqueo económico, aislamiento político diplomático, subversión interna, intentos de asesinatos de líderes cubanos –particularmente el de Fidel Castro-, guerra psicológica y finalmente, invasión militar.