En mayo de 1959 Fidel participó en el Consejo Económico de los 21, celebrado en Buenos Aires, Argentina.
 
«Quiero antes que nada, pedirles excusa por haber roto una norma de nuestros procedimientos al no hablar sentado, por no habituarse a mi estilo y sentirme mejor de pie», eran las palabras iniciales de un joven Fidel Castro, ataviado de verde olivo, con los grados de Comandante, en un salón donde el resto vestía de cuello y corbata.