Rota la oprobiosa muralla que " había levantado la tiranía para contener la libre expresión del movimiento obrero, el triunfo del ejército rebelde ha devuelto a los trabajadores el derecho a plantear sus demandas en la plaza pública. Miles de manifestantes se vuelcan diariamente en calles y parques de La Habana y del interior. La Isla entera, tras el histórico sacudimiento que liberó al pueblo de la dictadura, vibra y se conmueve por la inquietud sindical. No podía esperarse otra situación. Los sectores proletarios, barridas las dirigencias que apoyaban el régimen cuartelario, irrumpen en el ámbito de los conflictos sociales con la firme esperanza de satisfacer sus anhelos.