Fidel reconoció las dificultades muy serias que hemos confrontado con los rendimientos azucareros en Camagüey y Oriente y rechazó de plano, por indigno, las malintencionadas elucubraciones del mencionado corresponsal. Por esta vía llegó Fidel al tema de la zafra. Continuó en el análisis de los problemas surgidos en ella y, llegado a un punto de su discurso, planteó con toda claridad la tremenda noticia: “no haremos los diez millones de toneladas”.