¿Cuál fue el destino de los 158 jóvenes que el 26 de julio de 1953, liderados por Fidel Castro vinieron a Oriente, a ofrendar su sangre y su vida para que José Martí no muriera en el año de su centenario y siguiera viviendo en el alma de la Patria?
Cuando el Comandante en Jefe Fidel Castro calificó al combate de El Uvero, desarrollado el 28 de mayo de 1957, como un atrevido y desafiante ataque, estaba definiendo, en toda su dimensión, el carácter de aquella acción rebelde donde, al decir del Che, la guerrilla revolucionaria alcanzó su mayoría de edad.
El año 1960 fue convulso en Cuba. La Revolución estaba aún aprendiendo a caminar. Y los jóvenes dábamos con ella esos primeros pasos.