La propuesta estaba marcada con un halo de reto: “¿entrevistarías a…?”, la respuesta la di sin antes valorar la dimensión del compromiso, después vino la ansiedad por la confirmación de la cita; luego, cuatro días más tarde, la oportunidad de tocar un pedacito de la vida de Fidel de la mano del primer campesino incorporado al Ejército Rebelde.