Dolores Castaño Betancourt, Lolita, no fue acaso la primera maestra que llegó a Pozo de Vilató, caserío al centro y en el desguinde norte de la Sierra de Cubitas, pero sí la primera que tuvo escuela.
“Luego de graduada y sin trabajo un día me propusieron un aula en Cubitas. Me llevaron allí y le dijeron a los vecinos; aquí tienen una maestra, ahora tienen que hacerle una escuela o nos la llevamos”. Así nos lo contó un día Lolita, quien terminó esta historia con un aula en el portal de la tienda del poblado, mientras los vecinos hacían el rancho al otro lado del camino.