Dos rebeldes irreverentes, como no hubo otros en su tiempo, dieron forma y vida al sueño de dos grandes de otros siglos: Bolívar y Martí
«Desde aquel día de aquel abrazo, la humilde vida mía quedó sellada para siempre al lado del gigante que es Fidel», se lee en lo alto de un cuadro imponente, como los dos hombres que en su imagen se abrazan.