El izamiento de la enseña nacional de Cuba en el viejo Palacio de los Capitanes Generales de La Habana, hace hoy 119 años, marcó el nacimiento de una colonia disfrazada bajo el nombre de república.
 
El 20 de mayo de 1902 la nación caribeña ponía fin a la ocupación militar de Estados Unidos, estrenaba gobierno y Constitución, pero la historia demostró que nada de eso significaba la independencia por la que su pueblo había luchado durante más de 30 años.
 

El 27 de enero de 1959 fue un día más, si es que esos primeros días de la Revolución Cubana pudieran denominarse así. El triunfo del pueblo en el brazo armado de los barbudos del Ejército Rebelde aún no llegaba a su primer mes, y ya tenía que enfrentarse a esas grandes tareas que había anunciado Fidel desde el propio primero de enero. No bastaba haberle arrebatado el poder a la tiranía, había que ordenar el país, impartir justicia y todo eso en medio de la hostilidad del imperialismo enmascarado tras las mentiras que propagaban los medios de difusión masiva.