El rostro de la pedagoga Enma Gago Pérez, Heroína del Trabajo de la República de Cuba, reflejaba tristeza. Sus ojos insomnio. Su voz el dolor del abatimiento.
“Desde que en la noche del pasado día 25 Raúl informó al pueblo de Cuba y al mundo el fallecimiento de Fidel, prácticamente no he podido dormir. Grande ha sido mi sufrimiento”, relata con palabras suaves y entrecortadas.
“Ese acontecimiento fue lo más grande que me pasó como atleta y persona. Imagínate, yo provenía de los pitenes de barrio, de clubes locales como Los Vaqueros, estar junto a Fidel escuchando las razones de la instauración del béisbol aficionado, sus consejos y hasta verlo conectar jit al batear la primera bola”, rememora quien fuera el único pelotero de la actual provincia de Guantánamo presente en esa Serie.