No se cae el Hombre Grande,
es la tierra que lo besa.
El Hombre Grande tropieza
con las nubes. No se expande
ningún dolor que demande
quebranto sobre la piel.
El Hombre Grande es aquel,
aquel que se sobrepone
al sufrimiento y propone
seguir la marcha a tropel.
Pueden romperse los huesos,
saltar los ojos, verterse
la sangre, el dolor beberse
la angustia de los sucesos.
Pero sobrarán excesos
de coraje para el Hombre
Grande, inmenso, que no asombre,
con su luz, la luz del día.
Es aquel que desafía