Fidel no fue, Fidel es un gran comunicador. Resulta así quien aún después de la vida rompe la frialdad de la vitrina que guarda los recuerdos entrañables, y convierte la memoria en tribuna

Fidel sobrevive. Nadie lo ponga en duda. En la continuidad del proceso, en su constante e indetenible renovación, en las nuevas iniciativas que se despliegan, en la solidaridad invariable con las causas más nobles, en el incansable laboreo por hacer del socialismo una posibilidad cierta.