A Frederich Cepeda Cruz la noticia de la muerte de Fidel le coartó la respiración y le estremeció el alma. “Estaba con mi esposa, disfrutando en un centro de la ciudad de Sancti Spiritus, alguien se me acercó y me lo dijo, me dejó anonadado como a todo el mundo”.
Entonces le costaba creerlo: “Sabíamos que estaba bien, aunque desde hace algunos años tenía problemas de salud, pero pensamos que su vida pudiera alargarse para que estuviera siempre presente con los cubanos que lo queremos y lo amamos”.