Personaje de numerosas películas y documentales, Fidel Castro fue un apasionado del cine, al que consideró un campo en su "batalla política", en la que incluso legitimó la censura como arma para defender su revolución.
Sabedor del impacto social del cine, tres meses después de entrar triunfante a La Habana en enero de 1959, ordenó crear el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), al frente del cual puso a su amigo incondicional Alfredo Guevara, quien fue estrecho colaborador hasta su muerte, el 19 de abril de 2013.