Lo más probable es que todo haya comenzado con la primera línea de Por quién doblan las campanas (1940), una de las mejores novelas de la literatura universal y que versa sobre la Guerra Civil española. Ya desde el mismo instante en que su autor, Ernest Hemingway, la ponía por escrito en la década del 30 de la pasada centuria, debía estar tejiéndose la trama de una historia real y más compleja que lo haría coincidir, muchos años después, con otra de las mentes más brillantes del siglo XX.