Fidel no fue profesionalmente un economista y su análisis de los problemas económicos y sociales presentes en las relaciones internacionales no emergió de un estudio puramente académico de las complejas realidades del mundo actual, aunque hay constancia de sus estudios autodidactas sobre estos temas. En verdad fue la asimilación de conceptos funcionales a la política más revolucionaria, derivados del estudio de la historia y de la experiencia práctica en el caso de Cuba, lo que condujo a la formulación de conceptos que constituyen un aporte teórico singular en el ámbito de las relaciones económicas internacionales.

La colaboración internacional brindada por Cuba a otros países es un tema cuyo análisis objetivo no abunda en los medios de casi todo el mundo. Sin embargo, en los últimos tiempos han aparecido referencias al tema en diversos trabajos que cuestionan el cobro de servicios a un grupo de naciones que se encuentran en condición de compensar sus elevados costos. Da la impresión de que este tipo de consideraciones busca trasladar la imagen de que el país persigue ganancias millonarias con la asistencia médica o educacional que brinda a otros pueblos, o que trata de adquirir influencia política a cambio de esos servicios.