En cualquier circunstancia, en las buenas y en las malas, Fidel se mantuvo siempre al tanto de lo que sucedía en el deporte. Incluso en su período de convalecencia, a partir de 2006, a través de mensajes, llamadas telefónicas y sus reflexiones, nunca dejó de alentar a nuestros atletas.
 

El texto refrenda a través del testimonio de valiosos jugadores como Antonio Muñoz, Juan Pérez Pérez, Silvio Montejo y Juan Padilla, entre otros, la presencia del Comandante en Jefe en los principales momentos del béisbol, ya fuera inaugurando eventos, recibiendo o despidiendo equipos, e incluso como protagonista en algunos juegos. La obra refrenda la constante preocupación del líder de la Revolución Cubana por los peloteros y sus condiciones de vida y las de sus familiares.
 

Aquel de 1992 fue un 26 de Julio diferente a los demás. Por primera vez después del enero victorioso de 1959 nuestro Comandante en Jefe, Fidel Castro, no estaba en Cuba para celebrar otro aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.
 

Han pasado 40 años; sin embargo, a Tomás Aquino Abreu Águila le parece que fue ayer, porque hay sucesos que perduran para siempre en nuestra vida, como aquel del 6 de febrero de 1966, cuando el estelar serpentinero tuvo el honor de lanzarle al Comandante en Jefe Fidel Castro, en la segunda visita del líder de la Revolución al estadio de béisbol Sandino, en Santa Clara, capital de Villa Clara, Cuba.