Un día llegaba uno con una gallina, y cargó uno la gallina, y entonces al otro día le tocó a Crespo, al otro día a Fajardo, y les puedo decir que nos fuimos turnando la gallina, ¿no? Y todo el mundo: «¿Bueno, ¿cuándo me toca a mí?». Primero por comerla y después pues el problema de cargar la gallina.
 
(...)
 
Bueno, todo el mundo estaba esperando ya que llegara la noche para encender candela, y dice Fidel: «No, no se va a encender candela».
 
La gallina, y no comernos la gallina, y Camilo venía, era de la vanguardia, y a cada rato me decía: