Después de una riesgosa travesía, el 2 de diciembre de 1956, en que estuvieron en peligro de perecer, los 82 expedicionarios del yate Granma desembarcaron en las costas cubanas en las más adversas condiciones; atrás quedaban meses de intenso trabajo, privaciones y sacrificios que permitieron cumplir el ineludible compromiso contraído por Fidel y la vanguardia que encabezaba con la Patria.