Aspiro a poder seguir recopilando algunos otros de sus sueños y hasta, por qué no, de algunas pesadillas como aquellas de Batista. Me gustaría preguntarle, por ejemplo, si alguna vez ha soñado que lo bloquean, que lo circundan para destruirlo, y cómo se desarrolla ese maldito sueño. Por lo tanto, yo no puedo menos que desearle hoy que tenga los sueños más felices, que acaso sueñe con rostros de muchedumbres, con pueblos enteros, los mismos que a su vez sueñan con Fidel.