Detalles inéditos o poco divulgados sobre la presencia del Líder de la Revolución cubana en la provincia avileña, se dan a conocer en el libro Fidel en el sur de Ciego de Ávila, del investigador José Martín Suárez.
 
El volumen, aparecido bajo el sello de Ediciones Ávila, se presentó en el Museo Provincial de Historia Coronel Simón Reyes ante miembros de la Dirección Provincial de Patrimonio y la Unión Nacional de Historiadores de Cuba en la provincia.
 

Después de una dura manifestación, en la que los golpes de la policía batistiana conmovieron al país, al presidente de la FEU de la Universidad de La Habana, José Antonio Echeverría, se lo llevaron bañado en sangre para el Hospital Calixto García. Los médicos revisaron aquel cuerpo robusto, de apenas unos veinte años, lleno de moretones y con la sangre fresca o coagulada entre los cabellos del cráneo. El examen terminó con un diagnóstico terrible.
 
—No puede recibir ni un golpe más en la cabeza —dijeron—. Uno más y se muere.
 

Dos protagonistas de la gesta del 26 de Julio rememoran detalles del acontecimiento, en especial, del asalto al cuartel Carlos Manuel de Céspedes de la ciudad de Bayazo. Más que los fogonazos, era el ruido insistente de la ametralladora. Y eran las balas picando cerca del cuerpo, levantando astillas de madera y columnas de tierra, y era el olor a pólvora, un olor que al llegar a la boca en cuestión de segundos la resecaba y la convertía en algo pesado. Aquello se convertía entonces en algo agónico, en busca de un fresco que no llegaba en medio de la noche.