Hugo habla. La mirada, el tono, el salto de ideas y tiempos están llevados por una lógica interna. No interrumpo, pregunto apenas. He tomado conciencia, muy pronto, de que estoy aquí para acompañarlo. Solo a ratos, cuando las pausas lo permiten, participo de su canto. Compartir palabras le calma la vorágine de pensamientos, libera sus ángeles. Pero recordar a Fidel, lo enardece. La Revolución siempre ha sido, para Hugo, un tema de familia.
 
Hay un vínculo histórico- generacional que lo une con las tierras de Birán, ¿cierto?