“Para nuestra generación, esta que está aquí, más joven, menos joven, más madura, fue un gran privilegio, una gran suerte, una gran fortuna, que hayamos podido contar con ejemplos como este que hoy conmemoramos.

“Muerto Ignacio Agramonte, prisionero después Calixto García, tolerada la sedición y amnistiada, ¿qué tenía de extraño los sucesos que ocurrieron después, cuando Vicente García siembra la semilla de la discordia y de la sedición en el campo cubano, promueve los hechos de Lagunas de Varona y determina la sustitución de Salvador Cisneros Betancourt de la Presidencia de la República? ¿Habrían ocurrido estos hechos si no hubiese muerto Ignacio Agramonte el 11 de mayo en Jimaguayú?

“Con posterioridad a la muerte de Ignacio Agramonte se produce otro acontecimiento verdaderamente infortunado: la captura, herido casi de muerte por sus propias manos —ya que prefería la muerte a caer prisionero de los españoles—, de Calixto García Iñiguez, en San Antonio de Baja, jurisdicción de Manzanillo.

“¿Qué es patria, sino una cultura propia? ¿Qué es identidad nacional, sino una cultura propia? ¿Puede haber riqueza espiritual mayor que esa cultura propia creada durante milenios por el hombre, y que sean sencillamente barridas nuestras costumbres, implacablemente barridas? Hay que estar conscientes de eso, porque la batalla de ideas y de conceptos será grande”.

“(...) nosotros podemos decir que Sancti Spíritus ha continuado la marcha de Serafín Sánchez; que el pueblo de Cuba ha continuado la marcha de Serafín, de Maceo, de Martí, de Agramonte y de todos aquellos hombres grandes e ilustres que con orgullo constantemente recordamos, como recordamos también y seguiremos la marcha de aquellos que a lo largo de este siglo lucharon, se sacrificaron, y muchos de los cuales dieron su vida en el cumplimiento del deber de defender la patria y la Revolución”.

“La Revolución no la hizo una sola generación, la Revolución la comenzó la generación de Céspedes, de Agramonte, de Maceo, de Gómez, de Martí, de Mella, de Villena, de Guiteras; la llevó adelante nuestra generación en el Moncada, en la Sierra Maestra, en la lucha contra las agresiones imperialistas; la lleva adelante nuestra actual generación de jóvenes”.

“Les inculcó a los patriotas camagüeyanos su espíritu, su ejemplo, sus extraordinarias virtudes. Y tan pronto tomó el mando, les hizo ver a las tropas españolas que Camagüey tenía capacidad de combate, que Camagüey no estaba desmoralizado, y que Camagüey se preparaba a desarrollar su espíritu de resistencia, que Camagüey se preparaba a llevar adelante la guerra.”

“Nadie como Máximo Gómez pudo comprender la obra revolucionaria de Ignacio Agramonte: en la extraordinaria calidad de aquellas tropas, en los extraordinarios jefes que había formado Ignacio Agramonte, entre ellos el villareño José González Guerra, que escribió extraordinarias páginas de heroísmo; Enrique Reeve, ("El Inglesito"), Manuel Suárez, Gregorio Benítez y otros muchos; aquella formidable y temible caballería, aquella aguerrida y experta infantería.”

“Las consecuencias de la muerte de Ignacio Agramonte fueron, naturalmente, incalculables. Constituyeron un rudo golpe para los revolucionarios camagüeyanos y para todos los combatientes cubanos.”

"¡Gracias Maceo porque nos diste esta oportunidad! Nosotros todos, pigmeos al lado tuyo; nosotros todos que crecimos escuchando y honrando tu nombre. ¡Gracias a ti, gracias a tu ejemplo, gracias al pueblo que tú y los que como tú forjaron! ¡Gracias al pueblo que como tú, Máximo Gómez y Agramonte forjaron! ¡Gracias a los que como tú y nuestro extraordinario maestro y sabio, José Martí, nos enseñaron!"