“El emplazamiento de medios cada vez más sofisticados y destructivos multiplica los riesgos y hace más cierta la posibilidad de que cualquier acción irresponsable e irreflexiva pueda desencadenar una catástrofe nuclear”.
“La carrera armamentista hace más insoportable aún la profunda crisis económica que hoy sufre el sistema capitalista, cuyos efectos negativos recaen sobre toda la economía mundial, y con especial intensidad son descargados sobre las masas trabajadoras”.
“La carrera armamentista no solo pone en un serio peligro a la paz mundial, acrecentando los riesgos de que una guerra pueda conducir al fin de la humanidad, sino que crea circunstancias inestables y enrarecidas donde no es posible contrarrestar los trágicos y agobiantes problemas derivados del subdesarrollo, ni lograr tampoco avances en la conquista de los derechos y las reivindicaciones a que aspiran los trabajadores en los países industrializados”.
"Los países imperialistas se resisten al desarme, porque necesitan las armas para chantajear, para oprimir, para intervenir y para saquear".
"Los fondos necesarios para salvar al mundo de la tragedia existen. Póngase fin verdaderamente a la carrera armamentista y al comercio de armas, que sólo engendrarán desolación y muerte".
“El imperialismo acaba de cometer un monstruoso crimen en Ecuador. Bombas mortíferas fueron lanzadas en la madrugada contra un grupo de hombres y mujeres que, casi sin excepción, dormían. […]
A sangre fría nadie absolutamente tiene derecho a matar. Si aceptamos ese método imperial de guerra y barbarie, bombas yanquis dirigidas por satélites pueden caer sobre cualquier grupo de hombres y mujeres latinoamericanos, en el territorio de cualquier país, haya o no guerra. El hecho de que se produjera en tierra probadamente ecuatoriana es un agravante.”
“Cuando la Revolución en Cuba triunfa el Primero de Enero de 1959, casi 15 años después del estallido de las primeras armas nucleares, y proclama una Ley de Reforma Agraria basada en el principio de soberanía nacional, consagrado por la sangre de los millones de combatientes que murieron en aquella guerra, la respuesta de Estados Unidos fue un programa de hechos ilegales y atentados terroristas contra el pueblo cubano, suscritos por el propio presidente de Estados Unido
¿Cuáles serán las armas esenciales? Las ideas; las conciencias. ¿Quiénes las sembrarán, cultivarán y harán invencibles? Ustedes. ¿Se trata de una utopía, un sueño más entre tantos otros? No, porque es objetivamente inevitable y no existe alternativa. Ya fue soñado no hace tanto tiempo, sólo que tal vez prematuramente. Como dijo el más iluminado de los hijos de esta isla, José Martí: "Los sueños de hoy serán las realidades de mañana".
"Ojalá no sea mediante crisis económicas catastróficas que aparezcan soluciones. Miles de millones de personas del Tercer Mundo serían las más afectadas. Un elemental sentido de las realidades tecnológicas y del poder destructivo de las armas modernas, nos obliga a pensar en el deber de impedir que los conflictos de intereses que inevitablemente se desatarán conduzcan a guerras sangrientas".
“Digamos adiós a las armas y consagrémonos civilizadamente a los problemas más agobiantes de nuestra era. Esa es la responsabilidad y el deber más sagrado de todos los estadistas del mundo. Esa es, además, la premisa indispensable de la supervivencia humana”.