“Nosotros tenemos que crear ese tipo de hombre y la sociedad inculcarle tal carácter con su educación y con su ejemplo. Y desde la escuela ir formando esa nueva generación. Hay que pensar en una generación de productores”.

“En nuestro país se le dedica mucha atención a la educación, mucha atención a los niños y mucha atención a las escuelas. Cuando triunfó la Revolución muchos niños no tenían maestros, muchos niños no tenían escuelas. Hoy todos los niños tienen escuelas, hoy todos los niños tienen maestros”.

“Sin una revolución educacional, bien profunda, la injusticia y la desigualdad continuarán prevaleciendo aun por encima de las satisfacciones materiales de todos los ciudadanos del país”.

“La abundancia sola por sí misma, no formaría un ser humano mejor. La abundancia equitativamente repartida entre todos, sin explotación, más educación, es lo que hace a un ser humano superior”.

“Si bien es cierto que muchos reconocen a nuestro país grandes avances en salud, educación, deportes, cual si esos fueran los únicos objetivos, o los objetivos finales de nuestras luchas o de nuestras vidas, habría que decir: Nosotros buscamos algo mucho más noble, buscamos justicia para todos”.

“Las verdaderas convicciones del hombre se manifiestan cuando sus puntos de vista concuerdan con su modo de vida. En ello estamos en el deber de ser muy cuidadosos. La vinculación de la palabra con la acción, de las convicciones con la conducta son la base del prestigio moral del educador”.

“La conciencia se crea no solo con los cambios de estructura, sino con la lucha de clases, la educación política y la incesante información”.

"Cuba ha demostrado que para combatir las drogas lo que hace falta es justicia y desarrollo social. En nuestro país, el índice de crímenes por cada cien mil habitantes es uno de los más bajos del mundo. Ningún otro del hemisferio puede mostrar tan bajos índices de violencia. Es conocido que a pesar del bloqueo, ningún otro posee tan elevados niveles de educación."

"Cuba continuará cooperando con los programas de salud, educación y el desarrollo social de los países hermanos que, a pesar de obstáculos, avances y retrocesos, serán cada vez más irreductiblemente libres."

"Por la mente del fundador del olimpismo no pasaba el deporte tarifado ni el mercado de atletas. Ese fue también el noble objetivo de la Revolución cubana, lo cual implicaba el deber de promover tanto el deporte como la salud, la educación, la ciencia, la cultura y el arte, que fueron siempre principios irrenunciables de la Revolución".