“Debemos comprender que estamos ante un mundo donde los acontecimientos marchan más rápido que la conciencia de lo insostenible que ese mundo es y la imperiosa e inevitable necesidad de que sea sustituido por otro orden, si es que la humanidad quiere sobrevivir”.

“La opresión, la explotación, la desigualdad y la injusticia crean hombres que en el duro momento de una injusta muerte son capaces de conmover un imperio y concitar la admiración de todas las personas honestas del mundo”.

 

“No creo posible una educación adecuada para los jóvenes de cualquier país sin el deporte, y en el caso específico de los varones, sin incluir el fútbol”.

 

"Se pueden esgrimir estadísticas de crecimiento aparentemente positivas, pero al final las cosas siguen igual o peor para los países del Tercer Mundo. El crecimiento descansa muchas veces en la acumulación de bienes de consumo que no contribuyen en nada a un verdadero desarrollo y a una mejor distribución de la riqueza. La gran realidad es que después de varias décadas de neoliberalismo, los ricos son cada vez más ricos y los pobres son más y cada vez más pobres."

"De un año para otro el nivel de vida puede elevarse si se incrementan los conocimientos, la autoestima y la dignidad de un pueblo. Basta con que el despilfarro se reduzca y la economía crece. A pesar de todo, iremos creciendo lo necesario y lo posible".

“Crecen y se profundizan las diferencias relacionadas con los países ricos y pobres, entre ellos y dentro de ellos, es decir, crece el abismo en la distribución de la riqueza, el peor azote de nuestra era, con su secuela de pobreza, hambre, ignorancia, enfermedades, dolor y sufrimiento insoportables para los seres humanos”.

"Por razones puramente racistas, las peores y las más prolongadas sanciones penales recaen sobre los afronorteamericanos, y dentro de la rica sociedad norteamericana les corresponden la mayor pobreza y las más miserables condiciones de vida".

"Que el actual orden económico es insostenible lo evidencia la propia vulnerabilidad y endeblez del sistema, que ha convertido el planeta en un gigantesco casino,  a millones de ciudadanos y en ocasiones a sociedades enteras en jugadores de azar, desvirtuando la función del dinero y de las inversiones, ya que aquellos buscan a toda costa no la producción ni el incremento de las riquezas del mundo, sino ganar dinero con dinero. Tal deformación conducirá a la economía mundial a un inevitable desastre".

"(...) habrá que definir patrones de consumo.  No podemos seguir implantando los gustos y modos de vida inspirados en el modelo despilfarrador de las sociedades industrializadas, lo que sería suicida además de imposible".

"Es hipócrita afirmar que la libertad del hombre y la absoluta libertad del mercado son conceptos inseparables, como si las leyes de este, que han originado los sistemas sociales más egoístas, desiguales y despiadados que ha conocido el hombre, fuesen compatibles con la libertad del ser humano, al que el sistema convierte en una simple mercancía".