“Para nuestra generación, esta que está aquí, más joven, menos joven, más madura, fue un gran privilegio, una gran suerte, una gran fortuna, que hayamos podido contar con ejemplos como este que hoy conmemoramos.
“Aquella década dio hombres extraordinarios, increíblemente meritorios, comenzando por Céspedes, continuando por Agramonte, Máximo Gómez, Calixto García, e infinidad de figuras que sería interminable enumerar.
“De nuevo, en el año 1895, el pueblo volvió a luchar. Ya en aquella ocasión contaban con muchos hombres que tenían experiencias de la guerra anterior. Y así, hombres procedentes del campo, como los Maceo, Calixto García, Máximo Gómez que si bien había tenido alguna educación militar en su tierra natal, era también un hombre humilde dedicado a las tareas agrícolas, aquellos hombres asombraron al mundo con su capacidad de jefe, con su audacia, con su inteligencia, y muchos de ellos derrotaron a los mejores generales del ejército español, graduados en las escuelas militares de su país.
"Máximo Gómez puede decirse que fue maestro de magníficos combatientes cubanos".
"Máximo Gómez, que luchó en las dos guerras de independencia durante muchos años, estuvo muy vinculado a la historia revolucionaria de Camagüey. Cuando esta provincia, en la Guerra de los Diez Años, sufrió la terrible pérdida de Ignacio Agramonte, Gómez fue enviado para ocupar el mando de las fuerzas patrióticas en la provincia de Camagüey, y estas tierras fueron escenario de numerosas acciones de armas de Máximo Gómez".
"Máximo Gómez, que fue uno de los más grandes y más capacitados jefes de nuestra lucha por la independencia".
“Máximo Gómez. Hijo humilde de este pueblo, supo convertirse en hijo insigne y entrañable del pueblo cubano por derecho ganado en su lucha por la independencia de Cuba, a la que aportó su brazo y su machete, su genio militar y su coraje, un notable talento político y un profundo pensamiento revolucionario. Su diario de campaña, sus arengas y sus conmovedores relatos desafortunadamente escasos, dada su azarosa vida de combatiente infatigable por la libertad, sugieren que de aquel humilde campesino pudo surgir también un genio de las letras”.
“Máximo Gómez, una de las figuras internacionalistas más prestigiosa de la historia de América Latina”.
"Máximo Gómez, desgraciadamente, tuvo toda su vida el complejo de ser extranjero, el complejo de no haber nacido aquí, cuando debió considerarse cubano, ciento por ciento, mil por mil, desde el primer día en que empuñó las armas en favor de la independencia de Cuba. Y luchó 10 años, y fue el más brillante jefe y maestro de jefes cubanos. Sin embargo, cuando el Zanjón se consideraba dominicano, creía que no tenía derecho a inmiscuirse en los asuntos de los cubanos y que los cubanos eran los que tenían que decidir aquello.
“Porque entre Maceo y Máximo Gómez existió siempre un gran cariño, una gran admiración y un gran respeto. Máximo Gómez fue maestro de Maceo, y Maceo fue el más brillante alumno de Máximo Gómez”.