“Supimos seguir adelante cuando todo un sector del mundo progresista emergido de la profunda revolución social que tuvo lugar a principios del pasado siglo, a pesar de epopeyas grandiosas, se derrumbó ante el viejo adversario capitalista porque no supo superar sus propios errores y enfrentar con éxito la anacrónica ideología, y las sucias mañas del sistema opresivo y explotador que se pretendía superar para cambiar al mundo”.
“(…) las ideas revolucionarias se enriquecen constantemente con el estudio y la experiencia”.
“Ningún minuto de la historia es igual a otro; ninguna idea o acontecimiento humano puede ser juzgado fuera de su propia época”.
"¡Creo en la movilización y la lucha de los pueblos! ¡Creo en las ideas justas! ¡Creo en la verdad! ¡Creo en el hombre!"
"Lo que tenemos es que llevar a cabo una lucha unida; tenemos que trabajar unidos por formar conciencia, por sembrar ideas."
"Las condiciones existentes hoy en el mundo hacen insostenible este orden infame que estamos soportando y, por tanto, en nuestro criterio, la tarea número uno es sembrar ideas, sembrar conciencia, para que cuando ese mundo se derrumbe la humanidad esté mejor preparada para construir sobre sus ruinas un mundo mejor, una globalización más humana".
"Juan Miguel, ¡la Patria te agradece la firmeza y el coraje con que defendiste su honor y su justa victoria! Tú demostraste que, en momentos decisivos de la historia de un pueblo, la conducta de un hombre puede compensar la deshonra que le hayan ocasionado todos los traidores juntos, como aquellos que quisieron arrebatarnos a tu hijo".
"Juan Miguel, por salvar la vida de Elián, estuvo dispuesto a entregar su propia vida y arriesgar la de su esposa y su otro hijo. Mas, nunca estuvo dispuesto a comprar la entrega de aquel niño que tanto amaba al precio de la traición a la patria. Su conducta lo llenó de gloria y le ganó para siempre la admiración de su pueblo".
"Dejando de mencionar otros muchos acontecimientos inolvidables, en ninguna de las ocasiones mencionadas de nuestras luchas experimenté tan intensa emoción como cuando al abrirse la puerta del pequeño avión que los trajo de Estados Unidos, después de tantos meses de batallar sin tregua, vi emerger a las 7:53 de la tarde del 28 de junio las figuras de Juan Miguel y Elián. Un pequeño niño y un humilde padre cubano a quienes muy pocas personas conocían hace apenas unos meses, volvían convertidos en gigantes símbolos morales de nuestra patria".
"Me inquieta el futuro, pero también creo cada vez más que la solución está al alcance de nuestras manos, si logramos hacer llegar la verdad a un número suficiente de personas entre los miles de millones que pueblan el planeta".