“El monstruoso mundo de las injusticias que el imperialismo ha impuesto al planeta, marca el final inexorable de un sistema y de una era a la que no puede quedar mucho tiempo. Éste también se agota”.
“(…) si se derrama una gota de sangre, hay que derramarla por la humanidad y hay que derramarla por ese planeta del cual tiene que vivir y vivirá un día la familia humana, y bajo principios que no serán la explotación y el egoísmo despiadado, que no serán la desigualdad y la injusticia; serán realmente la fraternidad, la verdadera fraternidad, la hermandad y la justicia entre todos los seres humanos que habitamos este planeta, y por eso sí vale la pena cualquier sacrificio.”
“Es deber elemental de los agobiados dirigentes de nuestro complejo mundo, entre otras muchas obligaciones - y sin olvidar el hambre, la pobreza, el subdesarrollo, las enfermedades que diezman regiones enteras, los cambios de clima y otras calamidades- , reflexionar y meditar sobre las causas y raíces que han originado la peligrosa pandemia del terrorismo, y aplicar métodos verdaderamente eficaces para combatirlos”.
“La opresión, la explotación, la desigualdad y la injusticia crean hombres que en el duro momento de una injusta muerte son capaces de conmover un imperio y concitar la admiración de todas las personas honestas del mundo”.
“Sin una revolución educacional, bien profunda, la injusticia y la desigualdad continuarán prevaleciendo aun por encima de las satisfacciones materiales de todos los ciudadanos del país”.
"¡Esta Revolución es del pueblo! Y es al pueblo a quien le corresponde defenderla; es al pueblo a quien le corresponde preservarla de vicios, de injusticias y de errores; es al pueblo a quien le corresponde imponer ese espíritu de justicia y de rectitud, y es solo el pueblo quien puede imponerlo".
“El revolucionario es una síntesis de la sensibilidad humana, del sentimiento natural de rechazo a la injusticia y a la opresión”.
"La Revolución nos inculcó a todos la idea de la fraternidad y la solidaridad humana. A todos nos hizo hermanos entrañables en los que la sangre de uno pertenece a todos y la sangre de todos pertenece a cada uno de los demás. Por eso el dolor es de todos, el luto es de todos, pero la invencible y poderosa fuerza de millones de personas es nuestra fuerza.
“[...] el capitalismo no es el régimen de la distribución justa, sino el régimen de la injusticia, de la distribución desigual, de la explotación del hombre por el hombre [...]”.